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Hace mucho tiempo, la gente y los dioses compartían el cielo y la tierra, la luz y la oscuridad, la alegría y el dolor. Por eso, alli arriba, en el pie de las nubes, debajo de las lágrimas santas de los raises del sol, rodados como una copa de joyas sobre la Montaña que protege las casas de madera,de ladrillo y de piedra, vivierón los "montañeros", viviendo en pilares del cielo azul, envolviendo en nieva sus senderos escondidos, los caminos, los valles, el bosque, con sus caballos pequeños. Allí, una gallina pequeña tuvo su refugio, haciendo huevos dorados y todos los "montañeros" empezaron a protegerla y dedicarle canciones. Para su gallina con huevos dorados ellos podrían matar y ella era salva de una temporada a otra. Sólo una vez en el año los "montañeros" podrían ver su cara, su imagen solitaria y enigmática con alas abiertas sobre la inmensidad.
En el día del Santo Ilie que los "montañeros" se reunían como los ríos para decir uno al otro sus problemas, sus esperanzas y sueños, para ofrecer a sus niños una oportunidad de encontrarse, enamorarse y para proponer la union eterna de sus almas, en casamineto. La gallina acostumbraba a descender de su refugio escondido asentado en la cima de la Montaña. Ella acostumbraba a acercarse a los jovenes y, ondeando sus alas, ella se convertia en una diosa encantadora que se acercaba a las parejas nuevamente casadas con un huevo dorado en sus manos, ofreciendolo para felicidad y vida larga. La gente y la Montaña aplaudaban, oraban y daban las gracias. En el sonido de sus aplausos la diosa levantaba los manos hacia al cielo y se convertia en una Gallina, escondiéndose de los ojos de mortales. Por esto, esta montaña cuyos picos se cubren con nubes blancos, en una altura de más de 1500 m se llamó y será para siempre, "La Montaña de la Gallina".
Pero la paz, la tranquillidad y la armonía fueron rotas cuando algunos visitantes inesperados, buscando violentamente el nido, se tomarón los huevos, los escondieron bajo sus camisas y se escaparón.
Regresando en casa y descubriendo el robo, la diosa fue muy infeliz y con corazón amargado ella decidió a abandonar el lugar para siempre. Ella levanto los manos alto hacia al cielo, se convertió en una gallina y voló, sin que la vieron, a otra montaña. La gente lloro, le suplicó de volver pero el milagro no sucedió. La montaña de la Gallina se quedó atrás con picos áridos, afectado por lluvias, vientos y nieves, por lágrimas y leyendas.
Dicen que el ladrón que había robado los huevos cayó en un estrecho profundo y los huevos fueron perdidos en la profundidad. Ellos llegaron a ser fuentes de agua o torrentes - la grieta se puede ver cubierta hoy por nubes. Las Montañas de Apuseni y la gente que vive allí han estado sufriendo desde entonces.
"La feria de las senoritas" de la Montaña de la Gallina sucede todos los años alrededor de 20 julio, en el Santo Ilie (es lo más grande banquete tradicional Rumano al aire libre) ofreciendo la oportunidad de admirar el baile y los disfraces folcloricos de Transilvania y para comprar objetos específicos de artesanía . Nadie vende chicas en la Montaña de la Gallina. Quizá nadie jamás hizo eso, de hecho se trata de otra cosa: es una celebración de todos "montañeros", es un momento de alegría para los chicos y las chicas jóvenes que juegan, cantan, bailen, encuentran uno al otro y conoscen chicas y chicos que vienen de muy lejos y talvez ellos se casan eventualmente.
La celebración entera esta explicada por la idea que las Montañas de Apuseni, aunque tiene aldeas con más o menos población, la gente esta dispersada por todas partes y los hogares son distantes uno del otro. Hay kilómetros entre las casas y las montañas dividen y mantiene todavía a la gente juntos. No es fácil para la gente de encontrarse y las temporadas no lo hacen más fácil. A través de la historia la gente estableció un lugar conveniente que les permite encontrarse y mantener el contacto.
Pero, por supuesto, debido a sus bellezas naturales, los costumbres tradicionales y el fondo cultural, la Montaña de la Gallina misma es una atracción maravillosa.
En las Montañas de Apuseni todos y cada uno de las aldeas tienen su propia historia, antedatando a los tiempos romanos y diciendo el cuento de su evolución hasta el presente.
De Campeni que es cerca a la montaña de la Gallina usted puede empezar en el camino hacia Abrud y despues más adelante a Rosia Montana, y, de repente usted se encuentra en "La Fortaleza de Metal" de la Montaña de Apuseni, en la tierra del oro.
La gente trae los tejidos finos y telares de tejer, flautas esculpidas y muchos objetos de alfarería. La gente de otras áreas trae los abrigos adornados con flores, las tapas de piel, fruta silvestres, plantas medicinales. La gente de las Montañas de Apuseni trae cubos de madera, gamellas y tinas de madera.
Como siempre, temprano por la mañana, la famosa banda de mujeres clarinistas de la localidad Avram Iancu, anuncia el comienzo de la celebración. La costumbre de llegar un día adelante se practica todavía. Por eso la celebración de la noche de sábado en Avram Iancu parezca ser más impresionante que la misma feria de la montaña. Cada participante trae alimentos de casa, bebe palinca de cereza (aguardiente fuerte), come "mamaliga" (polenta) con leche y tocino con cebolla, levantando su vaso al último llegado. |
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